Domingo 20-07-2014 14:07:03 p.m.
Estoy ahorita en el aeropuerto de la ciudad de México. No sé
como perdí mi pasaporte 2 veces y acabo de perder mi vuelo a Cancún (eso que
estuve con 6 horas de anticipación en el aeropuerto). Antes de subirme al avión
ambos padres preocupados me dijeron que por favor no pierda nada.
Así soy yo…. Pierdo las cosas siempre. A veces son cosas pequeñas como mi celular o mis llaves. Los lapiceros y ligas de pelo se desaparecen sin previo aviso, por supuesto.
Otras veces pierdo cosas más grandes como una casaca o esa
vez que perdí mi mochila de colegio. Más de un par de veces he perdido zapatos,
o el izquierdo o el derecho, (cabe mencionar que una vez no sé como perdí una
suela de zapato ¡Están pegadas!), siempre me quedo con el zapato… por si me
vuelvo coja algún día, quizá me sirvan.
Otras veces pierdo cosas como la razón por la cual entré a
la cocina, o recuerdos que me gustaría conservar todavía. Hay veces que pierdo
el tren del pensamiento en el momento que trato de buscar una solución a todo.
A veces pierdo peleas. A veces pierdo amigos.
Me gusta pensar que todas las cosas que pierdo se van al
mismo lugar. Un cuarto blanco lleno de brillos labiales y aretes. Y me gusta
pensar que allí esperan, pacientemente, para ser encontrados.
Nunca me voy a olvidar el día que perdí la felicidad, se fue volando como un globo de helio que se escondía entre las nubes… Pero yo no la podía dejar ir. La perseguí por el cielo, saludé a la luna y las estrellas y llegué al cuarto blanco. Me enfrente a un mar de lapiceros y ligas de pelo. Encaré todas mis peleas perdidas y promesas.
Pedí perdón.
Recogí ciertas cosas y dejé otras. Se pusieron tristes,
entonces les dije la verdad: Ellas necesitaban perderse para que yo pueda
encontrar cosas nuevas.
Entre las cosas nuevas encontré amor, y lo até a mi muñeca con un hilo, lo dejé flotar sobre mi cabeza como un guardián.
Antes de venir a México cerré mis ojos y trate de llenar un
cuarto de energía, energía que no dé lugar a la tristeza o algún mal. Una
esfera protectora que asegure felicidad y bienestar mientras yo no esté allá…
Al final no importa cuántas cosas pierda.
Cuido lo que en verdad importa.
Buen viaje
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